
Trump sugiere declarar victoria en Irán mientras Israel prepara invasión de Líbano
La administración Trump, a través de David Sacks, sugiere "declarar la victoria" en Irán y buscar un alto el fuego, mientras Israel se prepara para una incursión terrestre en Líbano tras ataques.
La administración Trump, a través de su "zar" de tecnología David Sacks, sugirió el viernes 14 de marzo de 2026 que es momento de "declarar la victoria y salir" de la confrontación con Irán. Esta declaración ocurre mientras Israel intensifica sus preparativos para una posible incursión terrestre a gran escala en el sur de Líbano, luego de una noche marcada por ataques combinados desde Irán y el territorio libanés.
David Sacks, quien fue nombrado por el expresidente Donald Trump como responsable de inteligencia artificial y cripto en la Casa Blanca, explicó en el podcast económico-tecnológico "All-In" que la ofensiva ya ha logrado impactar significativamente las capacidades militares iraníes. Sacks, designado como un "empleado gubernamental especial", abogó por encontrar una vía de salida que incluya la reducción de tensiones y la posibilidad de un acuerdo de alto el fuego o un arreglo con Teherán.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron una noche de lanzamientos combinados desde Irán y Líbano, que incluyeron un impacto directo en el norte de Israel, aunque sin causar heridos. Durante estos eventos, tres drones fueron interceptados en el norte y se activaron cuatro alarmas adicionales en las "líneas de confrontación". En respuesta a la agresión, la administración Trump, según declaraciones del propio Donald Trump en Truth Social, había optado por no destruir la vasta infraestructura petrolera de una isla clave para Irán, la cual maneja el 90% de las exportaciones de crudo del país. Sin embargo, Trump lanzó un ultimátum, advirtiendo que cualquier interferencia con el libre y seguro tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz llevaría a una reconsideración inmediata de esa decisión. El expresidente afirmó que Irán ha sido despojado de gran parte de su capacidad militar, declarando una "posición de superioridad nunca antes vista".
Paralelamente, Israel ha emitido órdenes de evacuación extensivas en el sur de Líbano, extendiéndolas por primera vez a aldeas al norte del río Litani y a bastiones de Hezbolá en los suburbios del sur de Beirut. Estas acciones son parte de los preparativos para lo que podría ser la mayor invasión terrestre de Israel en Líbano desde la Segunda Guerra del Líbano en 2006. Fuentes israelíes de alto nivel indicaron que la estrategia será similar a la implementada en Gaza, enfocándose en la demolición de infraestructuras utilizadas por Hezbolá. Se estima que aproximadamente 800,000 ciudadanos libaneses han sido desplazados y al menos 773 personas han muerto, muchas de ellas civiles.
La posibilidad de una incursión terrestre israelí en Líbano resalta la complejidad del conflicto regional, marcando una escalada significativa en las hostilidades con Hezbolá, un grupo terrorista apoyado por Irán. El río Litani, que tradicionalmente ha servido como una línea de contención en el sur de Líbano, ahora ve sus límites superados por las órdenes de evacuación, indicando la amplitud de la operación planificada. La relación entre Israel y Líbano ha estado en un estado de guerra formal desde 1948, con esporádicos conflictos de alta intensidad como la guerra de 2006, que causó una devastación considerable en Líbano.
Por otro lado, el Estrecho de Ormuz es una arteria vital para el comercio mundial de petróleo, por donde transita una parte sustancial del crudo global, y es la principal salida para las exportaciones iraníes. La amenaza de Trump sobre este estrecho subraya la vulnerabilidad económica de Irán y la disposición de Estados Unidos a proteger la navegación internacional. Meir Ben Shabat, exjefe del Consejo de Seguridad Nacional de Israel, ha reforzado la narrativa de que Irán está siendo "despojado no solo de sus capacidades militares, sino también de sus activos", sugiriendo que la "campaña conjunta" con Estados Unidos debe ser aprovechada al máximo.
Las declaraciones de la administración Trump, que sugieren una victoria decisiva y una posible retirada de la confrontación con Irán, contrastan con la escalada militar en el frente libanés-israelí. Esta dicotomía refleja la compleja estrategia de presión máxima ejercida sobre Irán, que busca debilitar su "eje de resistencia" a través de acciones militares directas y la amenaza económica. La posible invasión terrestre de Líbano no solo apunta a neutralizar la amenaza de Hezbolá, sino también a desmantelar una de las principales herramientas de influencia regional de Teherán, intensificando la presión sobre el régimen iraní y sus aliados.
En este escenario de tensión creciente, el gobierno libanés ha expresado su disposición a entablar conversaciones directas con Israel para un alto el fuego inmediato y sin condiciones previas. La administración Trump ha manifestado interés en utilizar estos contactos como base para un acuerdo más amplio que ponga fin formalmente al estado de guerra entre ambos países. Mientras tanto, las comunidades afectadas en Líbano continúan enfrentando el desplazamiento, y las FDI mantienen la preparación operativa para los próximos pasos en la región.
Fuentes: Ynet - Noticias | Maariv
Este artículo fue elaborado por la Redacción de Noticias de Israel con asistencia de herramientas de inteligencia artificial para traducción y redacción, bajo supervisión editorial humana. Conoce nuestra política editorial.
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